Amigos verdaderos... cómo hallarlos
“LA ÚNICA manera de tener un amigo es por medio de ser un amigo”, dijo Ralph Waldo Emerson. Pero muchos han escogido el camino de la soledad. En vez de tomar la iniciativa y ser un amigo, excluyen a otras personas de su vida. ¿Cuál es el resultado? “Las personas que pasan mucho tiempo a solas tienden a sentirse ‘muy pasivas, infelices, excluidas del mundo’”, dijo cierto periódico brasileño, citando las palabras de un investigador. Éste dijo a continuación: “Cuando uno no halla qué hacer, cuando no hay con quién hablar, uno se vuelve introvertido. Es mucho más fácil encerrarse en sus propios problemas”.
Pero no es necesario que usted llegue a tal etapa. Casi cualquier persona puede aprender a ser un amigo, y así ganar amigos. Pero ¿cómo se empieza? Nuestra propia personalidad es un factor importante en lo relacionado con la habilidad de hacer amigos. Es veraz el proverbio antiguo que dice: “La bondad hace atractivo al hombre” (Proverbios 19:22, La Biblia al Día). Por eso la amistad verdadera llega a los que expresan bondad. Por ejemplo, cuando damos a conocer a otros que los apreciamos, es más probable que se interesen en nosotros.
También, la persona bondadosa escucha a los demás. El que domine la conversación o hable excesivamente de sí mismo hallará que se le hace difícil encontrar a alguien que se interese en los sentimientos y las aspiraciones de él. La bondad también significa que tenemos que tener cuidado de lo que decimos a otros. “Existe el que habla irreflexivamente como con las estocadas de una espada, pero la lengua de los sabios es una curación” (Proverbios 12:18). Esto se puede ilustrar como sigue: Quizás usted note que alguien está deprimido o consumido por la preocupación. Cierto proverbio dice: “La angustia deprime al hombre; la palabra amable lo alegra” (Proverbios 12:25, Versión Popular). En una ocasión como ésta, la lengua de usted, si es sanadora, puede ganarle un amigo leal.
El valor de la lealtad
El escritor de Proverbios 18:24 mostró que tenía un entendimiento profundo de las relaciones humanas, al escribir: “Algunos amigos nos traen la ruina, pero el amigo verdadero es más leal que un hermano” (The New American Bible). Sí, ¿quién quiere tener un amigo por interés? Pero considere el ejemplo de David y Jonatán. Jonatán pudiera haberle tenido mala voluntad a David, puesto que Jonatán era el heredero del trono de Israel, pero sabía que David de hecho llegaría a ser rey. No obstante, Jonatán mostró lealtad, no celos, para con David, y hasta arriesgó su propia vida por David. (1 Samuel 18:1-3; 20:17, 31, 32; 2 Samuel 1:26.)
Rut también fue una amiga leal. En vez de abandonar a su suegra, Noemí, Rut permaneció con ella. De hecho, los que la observaban declaraban con razón que Rut era ‘mejor que siete hijos’ para Noemí. (Rut 1:16, 17; 4:15.)
¿Muestra usted dicha lealtad? Por ejemplo, cuando usted observa faltas en sus asociados, ¿las revela irreflexivamente a otros?
Pero ¿qué hay si un buen amigo suyo tiene una falta grave que requiere atención inmediata? El amigo leal no se retrae de decir la verdad por temor a cómo reaccionará la otra persona. “Las heridas infligidas por uno que ama son fieles”, dice la Biblia (Proverbios 27:6). Esto, por supuesto, no significa que usted debería ser áspero o brusco. En cierta ocasión los cristianos de la antigua Galacia necesitaron que se les corrigiera de manera franca. Pero note lo hábilmente que el apóstol Pablo trató la situación, y entonces preguntó: “Pues, entonces, ¿me he hecho su enemigo porque les digo la verdad?” (Gálatas 4:16). El verdadero amigo lo amará a usted porque usted ‘dice la verdad’, aunque se trate de un consejo que se dé a manera de corrección. (Proverbios 9:8.)
La felicidad de dar
La amistad genuina y duradera sí cuesta algo. Las personas que siempre están esforzándose por conseguir algo sin dar nada a cambio nunca llegarán a conocer la felicidad de la que habló Jesús cuando dijo: “Hay más felicidad en dar que la que hay en recibir” (Hechos 20:35; Lucas 6:31, 38). Por eso, aprenda a considerar a las personas desde el punto de vista de lo que usted puede hacer para ellas, no de lo que usted puede sacar de ellas.
La Biblia insta a los cristianos a ser ‘generosos’, “liberales, listos para compartir” (Proverbios 11:25; 1 Timoteo 6:18). Tal vez sus recursos materiales sean muy limitados, pero ¿qué hay de su tiempo? ¿Acostumbra usted siempre a estar de prisa? La amistad requiere tiempo, y a menos que una persona esté dispuesta a apartar tiempo para otros, las relaciones no prosperan. Por ejemplo, puede que usted recurra al bien conocido saludo: “¿Cómo está usted?”. Pero ¿es usted lo suficientemente generoso con su tiempo como para detenerse y estar dispuesto a escuchar la respuesta a esta pregunta? Recuerde que aunque Jesucristo era una persona muy ocupada, siempre hallaba tiempo para atender a los que lo buscaban. (Marcos 6:31-34.)
Cómo mantener vivas las amistades
Una vez que se ha establecido una amistad, debería hacerse todo esfuerzo para que se mantenga viva. Es cierto que a medida que las personas llegan a conocerse unas a otras se manifiestan ciertas debilidades y faltas. No obstante, es bueno reconocer y pasar por alto las debilidades de menor importancia. Además, cuando tenga dudas, lo noble es dar a su amigo un margen de confianza, y así evitará ser indebidamente sospechoso. ‘Sopórtense los unos a los otros en amor’, aconseja Pablo. Y Pedro agrega: “Ante todo, tengan amor intenso los unos para los otros, porque el amor cubre una multitud de pecados”. (Efesios 4:2; 1 Pedro 4:8.)
Además, ¡cuán sabio es nunca dar por sentado a los amigos! Aun los amigos más íntimos necesitan un poco de vida privada. Las visitas largas, frecuentes e inoportunas pueden con el tiempo hacerse fatigosas e indeseables. El discernimiento y el respeto deberían impulsarnos a hacer arreglos de antemano siempre que sea posible. Proverbios 25:17 aconseja: “Haz cosa rara tu pie en la casa de tu semejante, para que no tenga lo suficiente de ti y ciertamente te odie”.
También es prudente evitar ser demasiado curioso o preguntón, meterse en los asuntos personales o tener una actitud posesiva. La modestia nos impulsará a no ser dogmáticos. La amistad ciertamente no nos da el derecho de imponer nuestras opiniones o gustos personales en otros. De hecho, si somos gobernados por “la sabiduría de arriba”, seremos razonables. (Santiago 3:17.)
Dé apoyo a sus amigos, siguiendo el consejo que Pablo da en Romanos 12:15: “Regocíjense con los que se regocijan; lloren con los que lloran”. Sí, esté dispuesto a compartir las tristezas, las desilusiones, los gozos y los éxitos de sus amigos. Despliegue sentido del humor, también, por medio de estar dispuesto a reírse de sus propios errores, no solo de los de la otra persona. Los comentarios bondadosos hasta pueden ayudar a relajar la tensión en momentos incómodos. Sí, la amistad requiere trabajo. Pero ¿no es cierto que vale la pena?
Cómo hallar verdaderos amigos
Pero ¿dónde se pueden hallar verdaderos amigos? Sería bueno empezar con la congregación de los testigos de Jehová de su localidad. Estos cristianos genuinos disfrutan de relaciones tan buenas entre sí que frecuentemente se refieren unos a otros como “los amigos”, tal como lo hicieron sus compañeros de creencia del primer siglo (3 Juan 14). Dichas personas han desechado el nacionalismo y el orgullo racial, factores que apartan a las personas entre sí. Se esfuerzan por vestirse de lo que la Biblia llama “la nueva personalidad”. Esto significa cultivar cualidades atractivas como “los tiernos cariños de compasión, bondad, humildad de mente, apacibilidad y gran paciencia” (Colosenses 3:10-12). ¡Usted ciertamente podrá hallar amigos deseables entre las personas que hacen esto!
Por medio de asociarse con los testigos de Jehová, usted también aprenderá a hacerse amigo de Jehová Dios y su Hijo Jesucristo. Jesús dijo: “Ustedes son mis amigos si hacen lo que les mando” (Juan 15:14). Además, en la antigüedad, Abrahán fue llamado “amigo de Jehová”. Abrahán alcanzó aquella relación tan deseable debido a su fe y sus obras justas, y usted puede hacer lo mismo. (Santiago 2:23.)
Por eso aunque es bueno hacer el esfuerzo por cultivar amistades aquí en la Tierra, esté aun más resuelto a establecer relaciones amigables con nuestro Amigo celestial, Jehová Dios. Dentro de poco él restaurará el Paraíso a la Tierra, de modo que todos sus siervos terrestres vivirán en paz y seguridad. Sí, entonces los habitantes de la Tierra estarán rodeados de millones de personas que eternamente resultarán ser verdaderos amigos. (Lucas 23:43; Revelación 21:3, 4; Salmo 37:10, 11.)
[Ilustración en la página 5]
La verdadera amistad no conoce límite de edad
[Ilustración en la página 6]
Podemos ganar verdaderos amigos al ser liberales y estar listos para compartir
[Recuadro en la página 7]
Una amistad que unifica
Los testigos de Jehová no solo son hermanos y hermanas en sentido espiritual, sino que también son amigos. Además, puesto que su amistad se basa en obedecer mutuamente los mandatos de Jesucristo, dicha amistad no está limitada por barreras internacionales (Juan 15:14). Este tipo de amistad recibe la bendición de Dios, lo cual los mantiene tan unidos y seguros como si fueran un rebaño de ovejas en un aprisco. (Miqueas 2:12.)
En muchos casos la amistad y la unidad no existen en un lugar de construcción. Sin embargo, cuando los testigos de Jehová se reúnen para construir sus Salones del Reino de construcción rápida, se ve un espíritu sano de cooperación y camaradería. Por ejemplo, Testigos provenientes de los Estados Unidos, Inglaterra y Gales cooperaron e intercambiaron sus métodos de construir salones. ¿Cuáles fueron los resultados?
“Nunca he visto nada semejante a esto en toda mi vida —dijo Roger, albañil de Inglaterra—. Yo simplemente no podía imaginarme que carpinteros trabajaran con albañiles, porque esto nunca sucede en el mundo. No obstante, en un solar donde se está construyendo un Salón del Reino se ve a hermanos trabajando en el techo, mientras los carpinteros y los albañiles trabajan debajo de ellos con los pintores y los que están poniendo la alfombra. Todos trabajan juntos. ¡Es maravilloso!”
Mike, padre de dos niños, proveniente de Gales, notó que “todos pueden participar en aquella camaradería”. Y su amigo Malcolm hizo notar a qué se debía esto, al decir: “Cuando todos los hermanos trabajan en unidad como una sola persona, en el nombre de Dios, entonces Él bendice aquel proyecto con su espíritu”.