Los jóvenes preguntan...
Madre y soltera... ¿podría ocurrirme a mí?
Robin se imaginaba que se trataba del apéndice. Pero al ver que no se le iba el dolor punzante, decidió que sería prudente consultar con un médico. Sin embargo, no esperaba que le hicieran una prueba de embarazo.
Tampoco esperaba que se le dijera que el resultado de la prueba había sido positivo.
“Al recibir la noticia, la mente se me quedó vacía —recuerda Robin—. Quedé postrada en la camilla como si hubiera perdido la mente. No quería ni pensar en lo que me sucedería. No quería ni pensar en cómo iba a decírselo a mi madre y a mi padre. No fue sino hasta que telefoneé a mi novio para decirle que yo estaba encinta que en realidad me di cuenta de lo que me había ocurrido.”
TODOS los años en los Estados Unidos, mucho más de un millóna de adolescentes no casadas reciben la triste noticia de que están encinta. La publicación Teenage Pregnancy: The Problem That Hasn’t Gone Away (La preñez entre las adolescentes: El problema que no ha desaparecido) dice: “Todos los años, de cada 10 adolescentes más de una queda embarazada, y la proporción está aumentando. Si las tendencias no cambian, de cada 10 jóvenes, cuatro quedarán embarazadas por lo menos una vez mientras todavía estén en la adolescencia”.
Por lo tanto, una joven pudiera preguntarse: ‘¿Podría ocurrirme eso a mí?’.
Aumenta la cantidad de madres solteras... ¿por qué?
El que tantas jóvenes estén llegando a ser madres sin casarse parece desconcertante. Las leyes más liberales respecto al aborto y la facilidad con que se pueden conseguir los anticonceptivos han dado comienzo a lo que se conoce como la revolución sexual. ‘Por fin —razonan muchas personas—, los jóvenes pueden disfrutar de las relaciones sexuales sin sufrir las consecuencias.’ Sin embargo, las adolescentes siguen quedando encinta a un paso alarmante. ¿A qué se debe esto? ¿Será que las madres no casadas corresponden a cierto tipo de personalidad peculiar?
Algunos han teorizado de esta manera. Por ejemplo, muchas madres solteras provienen de familias pobres. Hay quienes concluyen, por lo tanto, que tales muchachas simplemente tienen normas morales poco elevadas. Sin embargo, hay otros que atribuyen a una mala relación entre madre e hija o aun a la tensión el que una joven quede embarazada sin haberse casado. Pero lo más vergonzoso es la opinión de que las que llegan a ser madres sin casarse realmente quisieron salir encinta, que para ellas el tener un bebé satisface una fuerte necesidad de afecto, o que usan la preñez como una trampa, para hacer que el hombre se case.
No obstante, Robin se ríe amargamente de esas ideas. Pues, aunque en aquel tiempo ella no era parte de la congregación cristiana, creía —y aún cree— que las relaciones sexuales premaritales no son correctas. (Las investigaciones muestran que las madres no casadas que provienen de familias pobres sí tienen normas morales... aunque no vivan en armonía con ellas.) Además, las relaciones entre ella y su familia no eran tirantes, ni estaba tratando de entrampar a su novio para que este se casara con ella. “No estaba enamorada de él”, admite ella. Sin embargo, Robin quedó embarazada.
De hecho, son raros los casos de adolescentes que deliberadamente procuran quedar embarazadas. ¿Por qué, entonces, hay madres no casadas? Un artículo que escribió Jerome D. Paulker llega a esta conclusión muy obvia: “Los bebés que nacen fuera del matrimonio no son el resultado de la cigüeña ni del deseo de tener un bebé fuera del matrimonio, sino que son más bien el resultado de las relaciones sexuales”. (Citado en la publicación Unplanned Parenthood.)
¿Sembrar sin segar?
Por lo tanto, el aumento de la cantidad de madres solteras subraya la sabiduría del consejo bíblico que se encuentra en Hechos 15:29 en cuanto a ‘abstenerse de la fornicación’. Es interesante notar que este versículo bíblico pasa a decir: “Si se guardan cuidadosamente de estas cosas, prosperarán. ¡Buena salud a ustedes!”. Es cierto que actualmente son pocos los jóvenes que obedecen este buen consejo. El Instituto Alan Guttmacher informa: “Por término medio, los adolescentes empiezan a participar en las relaciones sexuales aproximadamente a los 16 años de edad. Es excepcional el joven que no haya tenido relaciones sexuales premaritales para los 19 años de edad”. Pero ¿qué tiene de malo ser “excepcional” o diferente? En realidad, la muchacha que tiene el valor de negarse cuando se le proponen relaciones sexuales premaritales no pasa por el trauma de experimentar una preñez no deseada.
No obstante, hay quienes creen que es posible librarse de las consecuencias que resultan de violar las normas morales de Dios. Por ejemplo, el Instituto Alan Guttmacher recomienda un programa de “educación sexual realista, una red difundida de servicios preventivos de planificación familiar [...] la disponibilidad y accesibilidad de servicios legales de aborto”. Pero ¿es realmente práctico tolerar una actitud permisiva? Es cierto que muchos jóvenes son completamente ignorantes en cuanto a los hechos de la vida. A menudo los padres no consideran tales asuntos íntimos con sus hijos. Tampoco han resultado adecuados los programas de educación sexual.
Además, es cierto que el no tener conocimiento sobre asuntos relacionados con lo sexual está lejos de ser maravilloso. En su sobresaliente estudio de más de 400 adolescentes embarazadas, Frank Furstenberg, hijo, observó que “la mayoría comentó repetidas veces en las entrevistas: ‘Nunca creí que eso me ocurriría a mí’”. ¿Por qué? A menudo estaban llenas de ideas erróneas. Debido a que muchas de ellas conocían a amigas que tenían relaciones sexuales sin que aparentemente les ocurriera nada, creyeron que ellas podían hacerlo también. Furstenberg declara también: “Algunas de ellas mencionaron que no creían que fuera posible quedar embarazada ‘inmediatamente’. Otras creían que si tenían relaciones sexuales solo ‘de vez en cuando’ no quedarían embarazadas [...] Mientras más tiempo pasaba sin que salieran encinta, más probabilidad había de que se corrieran mayores riesgos”b.
Sin embargo, ni la educación sexual ni el control de la natalidad impedirán que los violadores de la Palabra de Dios ‘sieguen lo que siembren’.
No hay garantía
Es obvio que los jóvenes necesitan información exacta sobre la reproducción. Y es mejor que la obtengan de sus padres. Quizás a ellos no se les haga fácil hablar sobre las relaciones sexuales, pero la mayoría de los padres tratarán de hablar sobre el asunto.
No obstante, el mero conocimiento no impedirá que una muchacha llegue a ser madre sin casarse... si participa en relaciones sexuales promiscuas. Por ejemplo, Robin estaba informada sobre asuntos relacionados con la preñez y el control de la natalidad. Sin embargo, no usó nada para prevenir el quedar encinta. ¿Por qué? En primer lugar, temía —como temen muchas jóvenes— que el usar la píldora pudiera serle perjudicial a la salud. No obstante, ella también admite: “Para obtener los anticonceptivos hubiera tenido que admitir a mí misma que yo estaba haciendo algo incorrecto. No podía hacer eso. Así que simplemente borré de la mente lo que estaba haciendo, y esperé que nada me sucediera”.
Sí, ¡a menudo las muchachas que participan en relaciones sexuales premaritales hallan que la conciencia les atormenta! La Biblia muestra, en Romanos 2:14, 15, que hasta a las personas que no son cristianas les puede remorder la conciencia si violan las normas morales. En el estudio susodicho de Furstenberg, “casi la mitad de las adolescentes declararon que era muy importante que la mujer esperara hasta casarse para empezar a tener relaciones sexuales [...] Es innegable que había una discrepancia obvia entre las palabras y los hechos [...] Habían adquirido un conjunto de normas y habían aprendido a vivir de acuerdo con otro”. Debido a este conflicto emocional “se les hizo muy difícil a estas mujeres enfrentarse de manera realista a las consecuencias de su comportamiento sexual”.
Es cierto que muchas jóvenes se las arreglan para silenciar los gritos de su conciencia y usan anticonceptivos. Pero ¿es esta una garantía de que podrán evitar el llegar a ser madres sin casarse? El libro Kids Having Kids nos recuerda: “Todo método tiene cierto índice de fracaso. [...] Aunque las adolescentes solteras usen métodos anticonceptivos de manera consecuente, [...] aun así todos los años quedarían encinta 500.000 de ellas”. Entonces se citan las palabras que una madre soltera de 16 años de edad llamada Pat dijo en tono de lamento: “Me tomaba [las píldoras anticonceptivas] fielmente. La verdad es que no dejaba de tomármelas ni un solo día”.
‘Se siega lo que se siembra’
Las palabras que se escribieron en la Biblia hace unos dos mil años han resultado, pues, veraces: “No se extravíen: de Dios uno no se puede mofar. Porque cualquier cosa que el hombre esté sembrando, esto también segará” (Gálatas 6:7). Por supuesto, lo que la Palabra de Dios condena es la fornicación... no el que una mujer casada quede embarazada. La preñez es solo una de las cosechas desagradables de la fornicación.
El practicar la fornicación puede resultar en algo aun más devastador que la preñez. Evita que la persona tenga una posición limpia y acepta ante Dios. “Porque ésta es voluntad de Dios —dice la Biblia—, que se abstengan de la fornicación” (1 Tesalonicenses 4:3). Pero puede haber esperanza para los que han quedado atrapados en la inmoralidad. Pueden volverse y acercarse a Dios con la misma actitud arrepentida que tuvo el rey David, quien escribió: “Muéstrame favor, oh Dios, conforme a tu bondad amorosa. Conforme a la abundancia de tus misericordias borra mis transgresiones. Lávame cabalmente de mi error, y límpiame aun de mi pecado”. (Salmo 51:1, 2.)
Los riesgos —en sentido físico y espiritual— de las relaciones sexuales premaritales son grandes. No te dejes engañar por las personas que dicen que tú puedes hacerlo sin sufrir las consecuencias.
[Notas a pie de página]
a Las naciones industrializadas que tienen los índices más altos de embarazos entre las adolescentes son los Estados Unidos, Checoslovaquia, la República Democrática Alemana, Yugoslavia, Rumania, Hungría y Bulgaria.
b De un grupo de 544 muchachas, “casi una quinta parte salió encinta en un plazo de seis meses después de haber empezado a tener relaciones sexuales”.
[Comentario en la página 14]
‘Me tomaba la píldora fielmente. La verdad es que no dejaba de tomármela ni un solo día.’—Una madre soltera de 16 años de edad.
[Ilustración en la página 13]
Muchas jóvenes rehúsan enfrentarse a las posibles consecuencias de sus acciones