Esperando con paciencia el fin de la iniquidad
EL ASUNTO de esperar con paciencia tiene una relación directa con la pregunta que hacen muchas personas que aman la justicia: “¿Por qué permite Dios la iniquidad?” Hay algunas personas que presentan el argumento de que la iniquidad demuestra que Dios no merece adoración. Según ellas, o se trata de que Dios no puede detener la iniquidad y por lo tanto es débil y por eso no merece nuestra adoración; o de que no quiere detener la iniquidad y por lo tanto no es justo ni bueno y por eso igualmente no es digno de ser adorado.
¿Qué hay de estas objeciones? ¿Son sólidas, son incontrovertibles? ¡De ninguna manera! Jehová Dios tiene un tiempo debido para acabar con la iniquidad. Su Palabra nos dice que tuvo un tiempo fijo para destruir a los inicuos en el diluvio del día de Noé. (Gén. 6:3) Tuvo un tiempo fijo para librar a los israelitas de esclavitud en Egipto. Es por eso que no destruyó inmediatamente a Faraón y su poderío militar cuando aquel rey egipcio rehusó dejar ir al pueblo de Dios. Como Dios mismo le dijo a Faraón: “Por esta causa te he mantenido en existencia, a fin de mostrarte mi poder y para que mi nombre sea declarado en toda la tierra.”—Éxo. 9:16.
De modo semejante, solo cuando llegó el tiempo debido de Dios envió él a su Hijo a la Tierra: “Cuando llegó el límite cabal del tiempo, Dios envió a su Hijo . . . para que librara por compra a aquellos bajo ley.” En verdad, “para todo [Dios tiene] un tiempo determinado, aun un tiempo para todo asunto bajo los cielos.” ¡Qué prudente, pues, que esperemos con paciencia el tiempo que Dios tiene para que acontezcan las cosas!—Gál. 4:4, 5; Ecl. 3:1.
GARANTÍAS DE QUE TERMINARÁ LA INIQUIDAD
El hecho de que Dios acabará realmente con la iniquidad él lo aclara en su Palabra. Pues, ¡desde el mismísimo principio dio una profecía indicando que la justicia triunfaría, cuando le dijo a la Serpiente, Satanás el Diablo, que la descendencia de la mujer, que resultó ser Jesucristo, le magullaría la cabeza!—Gén. 3:15; Rev. 12:9; Rom. 16:20.
Así sucede que Dios repetidas veces nos da garantía por medio de sus salmistas que dicen: “Solo un poco más de tiempo, y el inicuo ya no será; . . . pero los mansos mismos poseerán la tierra.” “Vengan, contemplen las actividades de Jehová . . . Está haciendo cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra.” “A todos los inicuos los aniquilará.” Y en el último libro de la Biblia leemos que Satanás y todos sus agentes serán destruidos y que, no solo la iniquidad, sino que hasta el lamento, el dolor y la muerte serán eliminados.—Sal. 37:10, 11; 46:8, 9; 145:20; Rev. 20:1-21:4.
Es con buena razón, por lo tanto, que Jehová Dios nos aconseja que lo esperemos con paciencia, diciendo: “Guarda silencio delante de Jehová y espéralo con anhelo.” En vez de levantarnos violentamente contra las condiciones inicuas, como muchos están haciendo hoy, dejemos que Jehová rectifique los asuntos. Como dijo el profeta Jeremías después de la destrucción de Jerusalén: “Bueno es que uno espere, aun callado, la salvación de Jehová.”—Sal. 37:7; Lam. 3:26.
AYUDAS PARA ESPERAR CON PACIENCIA
¿Qué le ayudará a uno a esperar con paciencia a que Jehová obre y acabe con la iniquidad? Una gran ayuda es la esperanza, basada en la fe. Al grado que nuestra fe sea fuerte, a ese grado será brillante nuestra esperanza. Para mantener brillante nuestra esperanza es preciso que sigamos refrescando nuestra mente acerca de las promesas de Dios en cuanto al futuro. Otra ayuda es reconocer lo sabio de esperar con paciencia. El irritarse y quedar frustrado o el encargarse uno mismo de los asuntos solo puede hacer que las cosas empeoren.—Rom. 8:24, 25; 12:19.
Otra cosa que ayuda mucho es el gozo. “El gozo de Jehová es su plaza fuerte.” El gozo le suministra a uno fuerzas. Fue el gozo lo que le dio a Jesucristo las fuerzas para esperar y aguantar. Y tal como la esperanza está edificada en la fe, así el gozo está edificado sobre el aprecio. Al grado que uno aprecie la bondad de Dios, las bendiciones actuales de que uno disfruta, los placeres de asociarse con compañeros cristianos, los privilegios de contar a otros las verdades de la Palabra de Dios como lo hizo Jesús, uno tendrá gozo y podrá esperar con paciencia.—Neh. 8:10; Heb. 12:2.