Salgamos enseguida a predicar
1 Cuando nos encontramos con nuestros hermanos en las reuniones para la predicación, es normal que tengamos ganas de conversar con ellos. Sin embargo, una vez ha concluido la reunión, debemos salir enseguida hacia el territorio, pues nuestra obra de predicación es urgente (2 Tim. 4:2). Cuanto más nos demoremos en salir, menos tiempo tendremos para el ministerio. Y la verdad es que tenemos muchas oportunidades de disfrutar de conversaciones con nuestros compañeros mientras predicamos. Si adoptamos la costumbre de salir de inmediato a predicar, demostraremos que somos diligentes y que servimos como esclavos a Jehová y a Jesucristo (Rom. 12:11).