Cambios felices en Quebec
LOS días templados y asoleados estaban llenos de bullicio con el entusiasmo de los franco-canadienses mientras multitudes de testigos de Jehová de la provincia de Quebec se reunían en sus asambleas “Propósito Divino” durante agosto de 1974. La asamblea de Montreal tuvo una concurrencia de 5.785 personas, mientras que en la ciudad de Quebec se reunieron 2.505. El entusiasmo francés y la joie de vivre (alegría de vivir) le agregaban algo extra a los interesantes dramas bíblicos que se presentaron allí.
Las asambleas de Quebec fueron también notables por la publicidad liberal y benévola dada por la prensa de habla francesa y otros medios de noticias. Parecían fascinados por la difusión y progreso de los testigos de Jehová, un sorprendente contraste con la mengua de la Iglesia Católica Romana, que por tanto tiempo dominó todas las facetas de la vida de Quebec.
Tanto en Montreal como en la ciudad de Quebec los testigos de Jehová usaron para sus asambleas campos deportivos de propiedad municipal. De parte de la policía y funcionarios públicos se recibió excelente cooperación en ambas ciudades.
Pero, ¿es esto notable? ¿No es normal que estas asambleas cristianas se celebren en paz y con la cooperación de las autoridades? ¿Debería esto ser diferente en Montreal y la ciudad de Quebec?
Un trastrueque sorprendente
Para los que están familiarizados con los antecedentes, estas pacíficas asambleas y la excelente cooperación prestada por las autoridades representan un cambio casi increíble. ¡Los acontecimientos en Quebec han cambiado tan rotundamente en los pasados treinta años que tienen las señales inequívocas de una revolución! ¡Una revolución sin violencia, con ideas y fe como armas de combate en vez de armas de fuego!
Durante los años 1940 y 1950 los testigos de Jehová fueron prácticamente proscritos en Quebec. Hubo centenares de arrestos y juicios —en realidad se instituyeron un total de 1.775 juicios— ¡el mayor volumen de litigios sobre cualquier materia en la historia del Imperio Británico! Fue un reinado del terror. Turbas, palizas, violencia, discriminación, pérdida de trabajos... toda la gama de hostigamiento oficial y privado a una minoría entró en juego.
Este fue un esfuerzo deliberado de destruir a los pacíficos testigos cristianos de Jehová, que se atrevían a predicar las buenas nuevas del reino de Dios y abrir la Biblia a la gente de la Quebec católica. Esta persecución fue tan extremada que un escritor bien conocido de Quebec, Leslie Roberts, dijo de este período: “Para muchos de los habitantes fuera de Quebec esa provincia había llegado a ser el hogar de una persecución religiosa que evocaba los días de la Inquisición.”
¿Pero cómo podía suceder eso? ¿No es el Canadá un país libre con una constitución democrática? Después de todo, este es el siglo XX.
Un baluarte del catolicismo del siglo XVIII
En la Quebec anterior a 1960, el siglo XX había llegado solo en sentido limitado. Durante más de trescientos años, la provincia había estado prácticamente bajo la total dominación de la Iglesia de Roma.
Quebec fue originalmente establecida en 1608 como la Nueva Francia, parte del imperio colonial francés. Los gobernantes franceses de París no estaban muy interesados en el Canadá, una tierra que Voltaire llamó “unas pocas hectáreas de nieve.” El primer gobernador, Samuel de Champlain, “deseaba solamente católicos romanos en su nuevo mundo. Los que venían con él . . . estaban determinados a esparcir la Iglesia . . . en el proceso la Iglesia llegó a ser el estado. Así quedó hasta hace relativamente poco tiempo,” dijo un estudio sociológico de los problemas de Quebec llamado Canadá 70.
La dominación católica romana fue prominente en la vida de Quebec desde el principio de la colonización europea. Las opresiones del sistema francés del siglo XVIII, una unión de Iglesia y Estado, que lanzó a la gente a la Revolución Francesa de 1789 fueron introducidas en Quebec. Francia se libró de estos anacronismos medievales durante la Revolución de 1789. Quebec no, porque ya no era parte del Imperio Francés; antes de la Revolución Francesa la conquista británica del Canadá en 1759 había transferido la provincia a la corona británica.
Previendo la venidera Revolución Norteamericana, la cual en realidad llegó en 1776, el gobierno británico deseaba una Quebec tranquila. Por lo tanto Gran Bretaña firmó un convenio con la Iglesia Católica, el importe del cual en realidad fue: ‘Ustedes apoyen a Gran Bretaña; nosotros los dejaremos controlar a Quebec.’
El estudio Canadá 70 explica: “Según el punto de vista de muchos historiadores y escritores la Conquista resultó en una alianza impía entre la Iglesia Católica Romana y los Gobernantes Británicos. . . . Antes de llegar a ser Primer Ministro, Pierre Elliot Trudeau escribió: ‘La lealtad fue trocada por la libertad religiosa.’”
El gobierno británico realmente entregó la gobernación de Quebec a la Iglesia Católica y “la Iglesia llegó a ser el Estado.”
El uso de poder de parte de la Iglesia
¿Y qué hizo la Iglesia Católica con su inmenso poder? El estudio Canadá 70 explica: “Hay poca necesidad de documentar el control —político y espiritual— de la Iglesia Católica Romana sobre la población franco-canadiense de Quebec durante la primera mitad de este siglo. El control de la Iglesia fue virtualmente absoluto. . . . Por medio de su clero determinado llegó a las agencias gubernamentales, las instituciones de enseñanza, las cajas fuertes de los negocios, los hogares de la gente. . . .
“Durante todo el siglo diecinueve la Iglesia libró su férrea batalla en todo frente contra cualquier idea liberal o anticlerical que hubiera podido entrar en Quebec.”
Debido a estas peculiaridades de la historia, Quebec no sintió los efectos de la Revolución Francesa, la Revolución Norteamericana y la revolución industrial. La provincia entró en la mitad del siglo XX como un reducto o baluarte de la sociedad agraria del siglo XVIII apartada por causas de idioma de la influencia y la actitud prevalecientes de la América del Norte.
El atraso de Quebec controlado por la Iglesia resultó ser un campo fértil para la explotación de parte de personas sin escrúpulos.
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TERRANOVA
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QUEBEC
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