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¡Despertad! 1975
g75 22/6 págs. 22-25

Quebec se hace progresista: Revolución en paz

DENTRO de seis meses de la muerte de Duplessis en 1959 su gobierno cayó en derrota. Ramsay Cook dijo en su libro Canada and the French Canadian Question: “La muerte de Duplessis quitó la tapa de cierre que había mantenido sellados los rumores de los elementos agitados y descontentos del Canadá francés durante más de una década. Es dudoso si aun Duplessis hubiera podido mantener la tapa por mucho más tiempo, porque las fuerzas sociales y económicas en pugna eran demasiado poderosas.”

Escribiendo sobre estas condiciones, Pierre Elliot Trudeau (quien es católico) describió la necesidad de “liberar las conciencias amedrentadas por una iglesia obscurantista dominada por el clero . . . libertar a hombres aplastados por la tradición autoritaria y pasada de moda.” Señaló que jamás había habido mucha libertad en Quebec y agregó: “Alrededor de 1960 pareció que la libertad iba a triunfar al fin. . . . tanto así que la generación que entraba en los años 20 en 1960 fue la primera de nuestra historia en recibir libertad bastante completa como su porción. El dogmatismo de Iglesia y Estado, de la tradición, de la nación, había sido derrotado.”

Un punto decisivo

El “cambio del viejo estilo” trajo nuevos desarrollos en muchas partes. El año 1960 marcó un punto decisivo, un paso adelante tan abrupto que se habla comúnmente de él como de la “Revolución en paz.”

Se abrió una nueva era de información y libertad intelectual. La prensa y los medios de comunicación comenzaron a considerar la realidad de la vida y sus problemas en vez de interpretarlo todo con miras de proteger al catolicismo y al status quo. Los sociólogos de Canadá 70 comentaron: “El establecimiento de un Departamento de Educación en 1964 significó el fin del control de la educación por parte de la Iglesia, y la llegada de la Revolución en paz en 1960 terminó con los increíbles poderes políticos del clero.”

La Quebec de la década de 1960 realmente empezó a deshacerse de la vieja imagen de la dominación clerical y el aislamiento. Comenzó a adoptar el estilo de vida norteamericano tal como se encuentra en el resto del Canadá y en los Estados Unidos.

Varios factores de la vida del siglo XX han contribuido a la Revolución en paz, la “sociedad en movimiento” de Quebec. Uno de estos fue el Concilio Vaticano iniciado por el papa Juan XXIII. Los cambios en la Iglesia que siguieron a este concilio tuvieron una influencia perturbadora en muchas de las personas católicas.

En vez de la total dominación católica el Star de Montreal señaló que es ahora “el punto de vista común entre los intelectuales de Quebec que la Iglesia es lo que siempre ha estado mal en Quebec.”

Las victorias de los testigos de Jehová en el Tribunal Supremo del Canadá abrieron una nueva era para el ejercicio de las libertades civiles y la libertad de prensa en Quebec. La censura había sido declarada inconstitucional. Los oradores públicos y los escritores ya no temían la mano dura de un acusador gubernamental que se usara para detener el flujo normal de la información.

Otra característica de la vida canadiense que ha tenido un profundo impacto en Quebec ha sido la llegada de la televisión. Mientras el habitante de su aldea sabía solamente lo que le decía el sacerdote local, se le podía engañar fácilmente en la creencia de que estaba bien cuidado por su guardián clerical. Pero cuando llegó la televisión, empezó a ver cómo era el resto del mundo y cuán atrasadas realmente estaban las comunidades controladas por los católicos.

Aunque la Revolución en paz no ha sido librada con armas, ha producido cambios inmensos en Quebec. ¿Pero qué hay de la posición atrincherada del catolicismo romano?

Mengua del poder católico

Los sociólogos de Canadá 70 señalan lo siguiente: “Era inevitable que la Iglesia Católica algún día tendría que renunciar al control completo del pueblo, y en Quebec la pérdida del poder por parte de la Iglesia fue súbita y sorprendente.”

El Star de Montreal publicó el siguiente relato del escritor Ralph Surette: “El poder de la Iglesia Católica Romana en Quebec se ha desintegrado; la angustia y la indiferencia tanto de parte de laicos como de clérigos muestran un estado de crisis . . . La crisis es reconocida. La comisión da como sentado (y confirma) lo que es conocimiento común: que la asistencia a misa ha descendido drásticamente, que los sacerdotes se están yendo, que muchas parroquias están en dificultades económicas.”

El mismo artículo señala el impacto que esto ha producido en el clero, diciendo: “El clericalismo como poder absoluto comenzó a desmoronarse en este tiempo [1949], preparando el camino para que el estado llegara a ser la principal institución en la vida de Quebec en la década de 1960. . . . En relativamente pocos años, el sacerdote de Quebec ha perdido ‘tanto su posición social como su auditorio.’”

Tan serios llegaron a ser los problemas de la Iglesia Católica que a pedido de los obispos se nombró una comisión gubernamental, la Comisión Dumont, para investigar los “Laicos y la Iglesia.” El informe de 315 páginas de la Comisión se presentó en diciembre de 1971 y en su mayor parte confirmó lo que ya sabían las personas bien informadas: que la Iglesia había perdido la confianza del público; que los clérigos y los laicos están abandonando a la Iglesia.

En lo que se refiere a las personas de Quebec, el punto de vista común que a menudo se expresa es: ‘La Iglesia ha desaparecido.’

“Abandonando la iglesia en multitudes”

A la larga una iglesia depende del apoyo de las personas. El Informe Dumont dice lo que le ha sucedido a la vida católica en este aspecto: “Durante los últimos diez años, la práctica religiosa ha menguado rápidamente. Es muy evidente entre los jóvenes, pero la mengua se extiende en forma progresiva y más tranquilamente a la gente mayor.”

Precisamente con cuánta rapidez lo muestra Relations, la publicación de Montreal para sacerdotes, que en marzo de 1974 declaró: En diez años la asistencia dominical a la iglesia ha descendido de 65 por ciento a 30 por ciento; y, entre los jóvenes, de entre 15 y 35 años de edad, ha descendido hasta el 12 por ciento.

El obispo Léo Blais de Westmount ha declarado públicamente que “los fieles están abandonando la iglesia en multitudes.”

También hay un serio problema de reemplazo en el sacerdocio. Se han clausurado seminarios para entrenamiento de sacerdotes en Nicolet, Joliette, Rimouski y Sherbrooke. El gobierno está usando los edificios para colegios de la comunidad y, en Nicolet, para una escuela de policías.

Las cifras con respecto a los candidatos para el sacerdocio son reveladoras. El Informe Dumont muestra que: “La cifra anual de candidatos para las órdenes santas (sacerdotes y otros) de nuestra Iglesia sobrepasaba de 2.000 en 1946, pero en 1970 era un poco más de cien.”

Relations declaró en marzo de 1974: “El reclutamiento de sacerdotes empezó a menguar rápidamente en 1968 . . . Muchos pastores están abandonando el ministerio. Al mismo tiempo el reclutamiento de ministros ha llegado al mínimo: 3 nuevos estudiantes seminaristas este año.” Esto es para Montreal, una diócesis que afirma tener 1.700.000 católicos, más de un tercio de los miembros de las iglesias en la provincia.

El número de socios en las organizaciones católicas también está disminuyendo rápidamente. La Liga del Sagrado Corazón, que tenía 28.000 asociados hace 10 años, ahora tiene solamente 3.000.

Aparte de los problemas espirituales y los problemas de personal, existe también en Quebec la dificultad de sencillamente mantener las iglesias. Muchas de éstas están al borde de la bancarrota.

Varias iglesias bien conocidas en la ciudad de Montreal han sido demolidas y la propiedad se ha usado para otros propósitos. Una de éstas es la Iglesia Notre-Dame-d’Alexandrie en la calle Amherst. En este caso, el sacerdote, Benjamín Tremblay, se alegró de ver su iglesia destruida por la cuadrilla de demolición. Pero, ¿por qué se sintió feliz?

Se informa que había dicho públicamente que la Iglesia tiene que ocuparse ahora de la vida social y económica de la zona y que el nuevo centro ayudará al sector económicamente deprimido en que se encuentra. Había dicho antes que sería mejor vender estas iglesias a cuidar “elefantes blancos.” En Montreal se han clausurado once grandes iglesias católicas desde 1967, mientras que otras están programadas ya sea para ser vendidas o para ser demolidas.

Causas de la mengua católica

¿Qué ha sucedido? ¿A qué se debe la sorprendente mengua del poder católico?

La falta de confianza en el liderazgo católico ha producido mucha incertidumbre y ésta no está limitada a Quebec. Andrew M. Greeley, un crítico jesuita de la jerarquía de Estados Unidos, ha comentado: “La honradez me obliga a decir que creo que el presente liderazgo de la iglesia se encuentra en bancarrota moral, intelectual y religiosa. No tenemos caudillos que pueden comunicarnos un sentido de dirección.”

Los sociólogos de Canadá 70 hallaron dentro de la Iglesia en Quebec “una enorme brecha de credibilidad. La brecha había alcanzado tales proporciones que los laicos hallaron razones fundadas para sospechar prácticamente de todos los movimientos dentro de la jerarquía eclesiástica.”

El obispo Léo Blais, ya mencionado, también ha señalado al clero. Según su opinión, algunos sacerdotes actualmente son fuentes de confusión en la Iglesia de Montreal. El obispo Blais sugirió que es “nuestra falta de disciplina y nuestra desobediencia la que ha causado confusión en sus mentes y ha apartado a muchos católicos.”

“¿Está muerta la Iglesia?”

“¿Está muerta la Iglesia?” es una pregunta formulada en los titulares del periódico de habla francesa La Patrie de Montreal.

En respuesta, el sacerdote Hubert Falardeau dijo que los papas y los obispos “han olvidado que la iglesia no era una sociedad temporal sino espiritual. Querían tener cantidad de miembros y no miembros de calidad. Para mantener a la gente en las iglesias era necesario tener preceptos. El pueblo no estaba muy bien educado de modo que los llenaron de preceptos. Todas estas cosas... los días de fiesta, las grandes ceremonias, se utilizaron para atraer grandes cantidades de personas.”

Además explica: “Hay una descristianización porque no hubo una verdadera cristianización. Cuando la iglesia empezó, la gente se bautizaba cuando eran adultos. Después llegó a presuponerse que todo el mundo era cristiano y los bautizaban al nacer.”

Este sacerdote católico habla ahora acerca de la necesidad de una verdadera cristianización, bautismo de adultos y obra misional entre el pueblo. Estas son las prácticas a las cuales se adhieren estrictamente los testigos de Jehová y que han contribuido notablemente al buen éxito de su actividad. Nadie necesita preguntar si los testigos de Jehová están muertos; ¡su acción y obra misional dedicada en todas partes de la Tierra son una respuesta, no en palabras, sino en acción!

Los testigos de Jehová participaron en una obra misional entre el pueblo mismo de puerta en puerta entre la gente de Quebec. Cuando al testigo Everett Carlson de Joliette, Quebec, se le preguntó qué observaba entre las personas católicas que daba cuenta de su cambio de actitud para con la Iglesia, dijo: “Ha habido un cambio notable desde 1970 en la actitud de la gente. Tienen menos temor de hablarles a los testigos de Jehová, hacerles preguntas y expresarse acerca de los cambios de la Iglesia. Están listos a admitir que el cambio de enseñanza sobre el fuego del infierno, el comer carne los viernes y muchas otras cosas, han debilitado su fe.”

Debemos recordar que, mientras que la Iglesia Católica ha perdido gran parte de su poder casi soberano en Quebec, sería erróneo dar la impresión de que ha abandonado completamente la escena. Las personas más jóvenes en gran medida han retirado su apoyo, pero la generación mayor tanto de clérigos como de laicos continúa dando a la Iglesia un apoyo de no poca consideración. El ritual y el hábito tardan en morir.

Sin embargo, se han efectuado cambios rápidos en Quebec entre 1960 y 1974. La Revolución en paz ha producido muchos desarrollos útiles.

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