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  • ¿Debe trabajar la mujer... o no?

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  • ¿Debe trabajar la mujer... o no?
  • ¡Despertad! 1978
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¡Despertad! 1978
g78 8/2 págs. 10-12

¿Debe trabajar la mujer... o no?

TRADICIONALMENTE el lugar de la mujer ha sido en el hogar, no en algún empleo fuera de la casa. En el pasado las mujeres tenían mucho que hacer en casa, pues se decía: “El hombre trabaja y después reposa. La que no descansa es la dulce esposa.”

Algunos arguyen que el lugar de la mujer todavía es el hogar, aunque en muchas partes la situación ha cambiado dramáticamente. Por ejemplo, en los Estados Unidos en más del 47 por ciento de los matrimonios, tanto el esposo como la esposa están empleados.

En muchos casos aun las esposas que tienen hijos trabajan. De hecho, casi la mitad de las esposas de los EE. UU. cuyos hijos tienen menos de dieciocho años de edad tienen trabajo seglar. Y de las que tienen hijos preescolares, como la tercera parte trabaja fuera del hogar. Ahora es común dejar a los hijos en lugares donde los cuidan durante las horas que trabajan los padres.

Señalando al tremendo cambio que ha ocurrido, el Departamento del Trabajo de los EE. UU. informa: “El concepto de una familia en la que el esposo es el único que gana la vida para la familia, la esposa es un ama de casa alejada de la fuerza laboral y hay hijos, bien puede ser un concepto útil para propósitos de ilustración, pero no representa la familia estadounidense típica a mediados de los años setenta.”

¿Es deseable esta situación? ¿Es mejor que la mujer esté empleada? ¿Qué hay si está casada y tiene hijos?

Cuando sea necesario trabajar

Hoy día muchas mujeres tienen que trabajar fuera del hogar. Por ejemplo, hay millones de mujeres divorciadas o separadas de sus esposos; algunas tienen hijos a los que tienen que mantener. Posiblemente la única manera que tienen de hacerles frente a los gastos de la vida es trabajando. También hay muchas solteras que tienen que trabajar para su sostén. Pero, ¿qué hay de las mujeres que tienen esposos y, tal vez, hijos?

Posiblemente muchas de éstas también tengan que trabajar debido a la inflación persistente. Tal vez el esposo no pueda conseguir un sueldo que sea adecuado para mantener a su familia. (Sant. 5:4) De modo que la situación puede exigir que la esposa trabaje fuera del hogar. Pero, ¿son muchas las familias que realmente precisan dos trabajadores hoy día?

Hay quienes piensan que sí. En 1970, según un folleto de los asuntos públicos de los EE. UU.: “Aproximadamente 21 millones de mujeres trabajaban porque ellas y sus familias necesitaban el dinero para vivir, para alimento, ropa y alojamiento.” El escritor añadió: “Estas cifras deben disipar el mito, que algunas personas todavía creen, de que un número significativo de mujeres de este país trabajan solo porque les gusta trabajar o porque quieren dinero adicional.”

Sin duda algunas madres que tienen hijos que atender, aun las que también tienen esposos, necesitan trabajar a fin de ayudar a sufragar los gastos diarios. Y lo que hacen estas mujeres casadas está en armonía con el propósito de Dios de que la esposa le sea una “ayudante” a su esposo. (Gén. 2:18) Pero una pregunta importante que el marido y su mujer deben considerar juntos —especialmente si tienen hijos— es si la esposa realmente tiene que trabajar fuera del hogar.

¿Realmente necesitan trabajar las madres?

Esta pregunta ciertamente es importante, porque los hijos necesitan a sus madres más de lo que algunos se dan cuenta. Nuestro Creador hizo a las mujeres de modo que pudieran dar a luz hijos. Pero hizo más. También instituyó el matrimonio y el arreglo de familia, y equipó a las madres para criar a los jovencitos y darles el tierno cuidado que realmente necesitan. (Mat. 19:4-6; 1 Tes. 2:7) Si los esposos y las esposas apreciaran esto a grado cabal, tal vez ajustarían su modo de vivir para que la madre pudiera estar en casa con los hijos.

Una joven, al reflexionar, expresó el fuerte sentimiento de que gustosamente se las hubiera arreglado con menos cosas materiales si pudiera haber tenido la guía y asociación más estrecha de su madre. Esta mujer explica:

“Después que partí de mi hogar tuve como compañera de cuarto por un tiempo a una joven que se había criado en un hogar mucho más pobre que el mío, y ella realmente me enseñó la diferencia entre lo que uno realmente necesita y lo que cree que necesita. Ella se sentía feliz con frijoles y tortillas y ropa usada. Yo no estaba acostumbrada a eso. Ella me enseñó a ser más económica y me ayudó a reconocer que mi familia gastaba más dinero de lo que realmente era necesario.

“Tal vez si hubiésemos estado satisfechos con menos en cuanto a lo material, mi madre pudiera haberse quedado en casa. Dos de mis hermanas se vieron en dificultades graves... una usaba drogas. No pude menos que preguntarme: ¿Qué hay si alguien hubiera estado en casa para saber lo que mi hermana hacía? Estos niños están expuestos al mundo durante todo el día en la escuela. ¿Cómo pueden los padres neutralizar todo eso si no están en casa para hablar con ellos de una manera natural mientras hacen cosas juntos, como cocinar o lo que sea?”

Esto es algo en que deben pensar seriamente los padres. En estos días, cada vez más niños están metiéndose en dificultades, y sin duda un factor importante que contribuye a ello es el hecho de que las madres no están en casa sino que están trabajando afuera. Una mujer, que tenía un trabajo interesante como periodista, explica: “Yo no era una feminista militante, pero estaba de acuerdo con la línea de acción del movimiento de que cualquier trabajo era más importante que el cuidar a los niños. Se entendía que ésa era una faena penosa.” No obstante, esta mujer dimitió su empleo para cuidar a su hijo y actualmente, después de un período de ajuste, prefiere ser ama de casa.

Aunque posiblemente no todas las madres puedan dejar de trabajar por completo, tal vez puedan hacer algunas concesiones y obtener trabajo de tiempo parcial. Así, quizás puedan arreglárselas para estar alejadas del hogar únicamente mientras los hijitos estén en la escuela.

La decisión de qué hacer

¿Significa esto que si una esposa no tiene hijos debe conseguir un empleo fuera del hogar si lo desea? No necesariamente. Este es un asunto que los matrimonios deben considerar y decidir entre sí. Algunos hombres se sienten agraviados si sus esposas están empleadas porque prefieren ser el que gana la vida para la familia. Tal vez consideren de mucha importancia el que sus esposas cuiden bien de su hogar, lo cual por lo general excluye el tener otro trabajo de tiempo cabal.

Una mujer, que se puso a trabajar después que los hijos habían crecido, descubrió que tenía un esposo que abrigaba esos sentimientos. Explica: “Me di cuenta de que la situación lo estaba irritando. Habíamos estado casados demasiados años para que yo no lo notara. Entonces hablamos acerca del asunto y yo simplemente tuve que investigar el por qué de todo ello. ¿Estaba trabajando simplemente para satisfacer mi ego? La ayuda que tenía que conseguir cada día me costaba casi tanto como ganaba, de modo que el trabajar no tenía mucho sentido desde el punto de vista financiero. . . . No me molestó el tener que renunciar a mi trabajo. Alberto necesita mucho apoyo —¿quién no lo necesita?— para llevar la carga que él tiene.”

Pero ¿por qué será que tantas mujeres creen que no se han realizado plenamente si no tienen un trabajo? La propaganda moderna es responsable en gran manera. Como ya se mencionó, el ser ama de casa ha perdido prestigio a los ojos del mundo. A menudo se considera que un ama de casa es una persona que carece de suficiente inteligencia para conseguir un trabajo. Pero éste es un error; se requiere verdadera habilidad para ser una buena ama de casa.

Considérelo: ¡La esposa tiene que combinar las habilidades de una decoradora de interiores, maestra, secretaria, enfermera, criada, lavandera y cocinera! Al referirse a “todos los detalles envueltos en manejar una casa,” una autoridad dice: “Sin duda alguna es una de las ocupaciones más complejas y de más facetas que se espera que una sola persona maneje.” Los esposos que han tenido que manejar la casa en una emergencia reconocen que el cumplir bien con todo lo que hay que hacer no es una tarea fácil.

Sin embargo, las esposas necesitan oír repetida la afirmación de que su trabajo en el hogar realmente se aprecia y es importante. Como dijo una mujer: “Cuando uno está en casa todo el día sigue diciéndose: ‘Soy persona de valía.’ Pero no hay nadie que diga: ‘Seguro que sí.’” Por eso un buen esposo, especialmente hoy día, muestra prudencia al alabar a su esposa por su duro trabajo al hacer del hogar un lugar limpio y cómodo al cual él puede regresar cada noche. Y la larga descripción que la Biblia da del trabajo de una buena esposa hace resaltar la verdad de que el manejo de un hogar no es tarea fácil.—Pro. 31:10-31.

Es obvio que los tiempos han cambiado; las circunstancias son algo diferentes de lo que eran en el pasado, y hacen necesario que más mujeres trabajen fuera del hogar. No obstante, cuando se presta atención al estímulo bíblico de que las mujeres sean “trabajadoras en casa,” es muy probable que se disfrute de una vida de familia más estable y feliz.—Tito 2:3-5.

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