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¡Despertad! 1978
g78 8/5 págs. 3-5

Cómo el divorcio afecta a la gente

Durante los primeros seis meses de 1976, 987.000 parejas se casaron y 538.000 se divorciaron en los Estados Unidos.—El “World Almanac & Book of Facts” para 1977.

EN EL tiempo que le tome leer esta página, cuatro matrimonios terminarán en divorcio... tan solo en los Estados Unidos. Cada minuto, como promedio, se disuelven oficialmente más de dos matrimonios.

En algunos sitios el número de divorcios está casi igualando, si es que no excediendo, al número de matrimonios. Tan solo en el condado de Los Ángeles, California, se entablan casi 50.000 demandas de divorcio al año. DallaSite, un periódico de Texas, informa: “Durante la primera mitad de 1975, los registros del condado de Dallas muestran que el número de demandas de divorcio iniciadas superó el número de licencias para casarse emitidas.” En total, se archivaron 8.275 divorcios y se emitieron 6.801 licencias para casarse.

La velocidad a la cual la gente se está deshaciendo de sus cónyuges es asombrosa y continúa cobrando impulso. En diez años los divorcios en los Estados Unidos aumentaron a más del doble; de 1965 a 1975 aumentaron vertiginosamente de 479.000 a 1.026.000. En otros países el aumento es mucho mayor.

En 1960 solo hubo 6.980 divorcios en Canadá. Para 1973 el número de divorcios había aumentado a más del quíntuplo de esa cantidad, es decir, a 36.704 divorcios. Y, entonces, en 1974 hubo 45.019 divorcios, un aumento de más de 20 por ciento. “Tan común es el divorcio,” informa el Star de Toronto, “que el matrimonio feliz de 15 o más años es el que a veces [se] siente como una minoría.”

En la Unión Soviética, también, el aumento en el número de matrimonios que se desintegran es asombroso. Sputnik, un compendio soviético, dice: “Aproximadamente 2,5 millones de matrimonios se registran anualmente en la U.R.S.S. . . . A la vez, el número medio de divorcios que se registra diariamente llega a 2.000, es decir, un divorcio por cada tres matrimonios.”

La situación es similar en la Gran Bretaña. En ese país los divorcios se triplicaron en diez años. Según informes, en Suecia hay tres divorcios por cada cinco matrimonios, una proporción aun superior a la de los Estados Unidos. Los divorcios están aumentando a una velocidad vertiginosa en otros países europeos, entre éstos, Dinamarca y Alemania.

Ciertas naciones africanas también tienen una alta proporción de divorcios. Zambia, un país que cuenta con un poco más de cinco millones de habitantes, se interesa profundamente en sus 19.000 divorcios al año, lo cual no es muy inferior a la proporción de divorcios en los EE. UU.

Atlas World Press Review, de agosto de 1977, hace notar: “Los divorcios están de moda entre las esposas japonesas jóvenes. . . . Cuando se enteran de que hay un divorcio cada cuatro minutos y 14 segundos, ellas también quieren emprender la carrera para no quedarse atrás.” Y allá en Hong Kong, el South China Morning Post se queja de “lo rápido que ha estado aumentando la proporción de divorcios durante los últimos pocos años.”

Así es que los divorcios han experimentado un súbito crecimiento casi en todas partes. ¿Con qué efecto?

Una sociedad cambiada

Ante todo, decenas de millones de vidas han sido trastornadas, a menudo trágicamente. La revista MD de marzo de 1977 declara: “Contando los cónyuges e hijos menores de 18 años de edad, el divorcio cambia dramáticamente la vida de más de 4 millones de norteamericanos al año, y se calcula que otros tantos experimentan el abandono, el ‘divorcio del pobre.’”

El enorme aumento en la proporción de divorcios es solo una evidencia del descontento con el matrimonio. Muchas parejas están experimentando con nuevos estilos de vida, y concuerdan mutuamente en tener actos sexuales con personas que no son sus esposos y esposas; otros sencillamente ‘viven juntos,’ y ponen casa con alguien del sexo opuesto sin casarse.

¿El camino a la felicidad?

Pero en vez de producir un ambiente de paz y felicidad, la epidemia de divorcios y los nuevos estilos de vida están produciendo sospecha y ansiedad generales en las familias. “Algunas parejas se sienten tan aterrorizadas por el número de divorcios en sus vecindarios,” hace notar el director de un Centro neoyorquino para la Instrucción de la Familia, que “vienen a vernos sencillamente para hablar de lo que pueden hacer a fin de evitar el divorcio.”

Las mujeres ya no pueden, como regla, contar con el sostén de su esposo por toda la vida, y debido a eso muchas se preocupan por la situación que tendrán que afrontar con la partida de su esposo. Pero, en otros casos, son las esposas las que abandonan a sus esposos. Algunas hasta dejan niños pequeños.

Después del divorcio, cuando están libres para ‘hacer como les place,’ ¿qué sucede? ¿Se sienten verdaderamente felices los divorciados? Tres profesores estadounidenses, que efectuaron un estudio de tales personas, informan lo siguiente en el número de abril de 1977 de Psychology Today: “Entre las familias que estudiamos no encontramos ni siquiera un divorcio que no hubiera cobrado sus víctimas. Por lo menos un miembro de cada familia informó su aflicción, o mostró un cambio negativo de comportamiento.”

El artículo hizo notar que los hombres divorciados que vivían libres no sentían satisfacción duradera, y añadió: “En el caso de las mujeres, la imagen estereotipada de la vida estupenda y libre de cuidados de las solteras tampoco resultó válida. Para ellas, el sexo casual produjo sentimientos de desesperación, depresión, y poca autoestimación.” No sorprende que el suicidio sea por lo menos tres veces más frecuente entre los divorciados que entre los casados, y que el alcoholismo muestre modelos similares.

Sin embargo, a menudo los que más sufren son los hijos. Tan solo en los EE. UU. unos 11 millones de niños viven con solo uno de sus padres. Muchos son el centro de batallas por la custodia, y por lo general un padre se lo arrebata al otro. Meyer Elkin, experto en problemas de familia, se lamenta: “En la actualidad estamos criando una generación de niños de hogares quebrantados... y creando una bomba de tiempo social.”

El divorcio también perjudica el bolsillo. “La inflación ha puesto por las nubes el costo del divorcio,” informa Business Week, “un mínimo de 1.500 dólares por compañero tan solo para honorarios legales, y más si hay litigio o si se lucha por la custodia.” Pero aún peor son las chispas de amargura que a menudo se convierten en llamas consumidoras. Como dijo un abogado de divorcios de Chicago: “Me parece que por lo general la ley del divorcio es más bélica que una guerra.”

Una señora que se divorció en 1974 escribe: “Mi primer rudo despertar vino cuando fui al abogado. Él necesitaba un anticipo de 400 dólares antes de poder redactar documento alguno. El abogado lo ayuda a uno a desarrollar cierta dureza, que contribuye a que la amargura que uno siente continúe aumentando.

“Yo debería saberlo, porque opté por seguir el consejo de mi abogado y tuve que comparecer ante un árbitro en un Tribunal de Relaciones Domésticas seis veces diferentes tan solo para considerar el sostén temporero del niño y las divisiones de la propiedad. Cada vez que fui al tribunal, fue necesario redactar documentos adicionales, y, por supuesto, esto requirió honorarios adicionales para el abogado.”

En vista de que el divorcio frecuentemente produce amargura y desdicha, ¿por qué se divorcia la gente? ¿Por qué hay semejante epidemia de divorcios hoy día? A continuación consideraremos estas preguntas.

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