El perro... ¿es siempre el mejor amigo del hombre?
“Perros asesinos despedazan a jardinero”
‘Perro ataca y mata a niña’
“Perro mata a bebé”
TITULARES como éstos dan a entender que el perro no es siempre el mejor amigo del hombre. Sin embargo, tal como la criminalidad aumenta vertiginosamente, también lo hace la demanda de perros para proteger a la gente y su propiedad.
En los tres casos citados arriba, no hubo ninguna provocación por parte de las víctimas que causara dichas acciones violentas de los perros. En vista de tales ataques injustificados, es apropiado preguntar: ¿Es prudente o inofensivo tener un perro? ¿Qué contribuye a que algunos perros se vuelvan violentos? ¿Cómo se debería tratar a los perros?
Por qué se vuelven agresivos algunos perros
La mayoría de las autoridades en asuntos caninos concuerdan en dos aspectos fundamentales: 1) Casi todos los perros tienen un instinto que los protege, y 2) expertos en el amaestramiento de perros pueden intensificar este instinto a un alto grado de eficacia. Cada perro nace con cierto temperamento, pero éste puede cambiar, dependiendo del modo como se críe y amaestre al perro. Junto con el amaestramiento se desarrolla una relación especial entre el dueño y el perro. Casi como si tuviera un sexto sentido, el amigo canino aprende a percibir lo que agrada o desagrada a su amo y está presto a responder al humor de él.
Por ejemplo, cierto amaestrador comentó que una persona nerviosa o de mal genio difícilmente podría esperar que su perro fuera tranquilo y sereno. Los dueños que tienen prejuicio contra cierta raza o clase social hasta quizás transmitan tal actitud al animal. En el libro O CÃO em nossa casa (El perro de nuestra casa), Théo Gygas hizo esta observación: “Finalmente, sea cual sea el carácter de la persona, no debería tratar de inculcar en un perro cualidades que ella misma no tenga. El perro, que tiene sensibilidades extremadamente delicadas, adopta con facilidad el temperamento de su amo, refleja perfectamente su estado mental, tal como una antena capta las ondas de radio”.
Por supuesto, esto no justifica del todo el por qué se vuelven algunos perros demasiado agresivos de repente, sin haber reflejado esta característica anteriormente. Cierto amaestrador dice: “Al igual que los humanos, los perros, también, cometen errores. Interpretan mal ciertas cosas”. Por ejemplo, el dueño de un taller de reparaciones de televisores tenía su perro en la tienda como medida de protección y esto tuvo buenos resultados por varios meses. Entonces, cierto día el dueño se inclinó para recoger una herramienta. El perro interpretó mal el movimiento y se abalanzó sobre el dueño.
También hay quienes creen que esa violencia inesperada del perro tal vez sea un remanente de su supuesto antepasado, el lobo. Otros opinan que quizás se deba a un cambio de dueño o de ambiente. Sea cual sea la razón, si usted tiene un perro o está pensando conseguir uno, puede tener la seguridad de que los ejemplos citados al principio son casos excepcionales. Usted y sus hijos aún pueden disfrutar del placer de tener un perro y del compañerismo de éste.
Las tres etapas del amaestramiento
El amaestramiento se divide esencialmente en tres categorías, de las cuales la primera y la más sencilla es la enseñanza de hábitos. Esto incluye enseñar al perro a acudir cuando se lo llama, a sentarse, a acostarse, a ir por objetos y a saltar por encima de obstáculos. También incluye algunas PROHIBICIONES: no echarse encima de la gente, no perseguir automóviles, no correr tras las gallinas del vecino ni magullarlas, no aceptar alimento de desconocidos, y, naturalmente, no ensuciar la casa. Si el perro aprende estos hábitos sencillos, llevará una vida más segura; y la vida del dueño será más placentera.
El perro debe recibir progresivamente amaestramiento para obedecer. Esto incluye enseñarlo a efectuar servicios útiles, como cuidar ciertos artículos, dar la alarma si un intruso entra en la propiedad, y también acudir cuando se lo llama. También se debe desarrollar el instinto de proteger del perro para que éste preste ayuda y proteja al dueño y su familia cuando sea necesario.
Esta parte inicial del amaestramiento frecuentemente puede efectuarla el dueño mismo, con la ayuda de un manual de amaestramiento. No obstante, se requiere mucha paciencia, junto con un buen entendimiento del temperamento, las capacidades y las reacciones del perro. Los mandatos deben darse con firmeza, pero nunca a gritos.
Se ha dicho que los perros son los únicos animales que aprenden a obedecer a cambio de simples elogios y caricias. Desde el mismísimo primer día de su amaestramiento, al perro le encantan los elogios, y pronto aprende que una palmadita afectuosa en la cabeza y las palabras “¡eres un perro bueno!” van de concierto con la obediencia. Algunos amaestradores de perros sugieren que al amaestrar a un cachorro se utilice un periódico bien doblado. El periódico se puede utilizar para dar contra el suelo y llamar la atención del perro o, si es necesario, administrar disciplina, para dar un golpe ligero en el trasero del perro, sin hacerle daño. El amaestramiento toma tiempo. Pero como comentó cierto amaestrador: “El dueño del perro debería tomarse el tiempo necesario y hacer el esfuerzo por amaestrar a su perro, o si no, debería pagar a un profesional para que lo haga”.
Para algunos, el tercer paso del amaestramiento es amaestrar el perro para atacar. Y en este aspecto muchos cristianos que tienen perros tal vez opten por no ir más allá. Un perro guardián de buenos hábitos es una cosa; un perro guardián, o de ataque, completamente amaestrado es otra. Este último es diferente en el sentido de que el perro ha sido amaestrado para atacar, mientras que un perro guardián simplemente da la alarma. El verdadero perro guardián está amaestrado para proteger de ataque a su dueño y a sí mismo, aunque estén implicadas armas mortíferas. La mordida de dicho perro se ha desarrollado a tal grado que puede fracturar el brazo a una persona o hasta matarla. Se ve fácilmente que un perro de este tipo podría ser una amenaza si no fuera amaestrado debidamente y si no se mantuviera bajo control. Se ha asemejado tal perro a un revólver cargado. ¿Es la propiedad de usted realmente más valiosa que la vida o un miembro del cuerpo de otra persona?
Qué hacer si un perro le ataca
Sobre todo, no permita que le domine el pánico ni eche a correr. Recuerde que el perro tiene el instinto de perseguir cualquier cosa que se mueve. Por eso, aunque le tiemblen las rodillas, permanezca inmóvil y hable de modo informal al perro, como si fuera suyo: ‘¿Qué te pasa, chico?’. Si el perro gruñe, es un buen indicio; al menos le está dando la oportunidad de retroceder. Retroceda lentamente, sin hacer ningún movimiento brusco. No trate de golpearlo. Si usted lleva consigo un bolso o un paraguas, puede mantenerlo como protección entre usted y el perro cuando sea necesario.
Si a pesar de toda precaución el perro le muerde, es prudente ir a un médico tan pronto como sea posible. También informe el incidente a la policía y dé detalles acerca de lo que ocurrió, al igual que una descripción del perro. Así se puede determinar si usted tiene que recibir inyecciones contra la rabia, o no. Siempre tenga presente que los perros, sea que parezcan dóciles o peligrosos, se deben tratar con comprensión y cautela.
Cómo cuidar de su perro
El amaestramiento debido de su perro incluye proveerle alojamiento adecuado y comida apropiada. Para que el perro tenga buena salud, necesita un lugar ventilado donde dormir y calentarse, protegido del viento y la lluvia. La caseta del perro se debe mantener limpia, seca y, por supuesto, libre de excremento. Si recibe amaestramiento apropiado, el perro cooperará al respecto. El pelo del perro, como el nuestro, necesita ser cepillado con regularidad, diariamente si el pelo es largo. De vez en cuando hacen falta productos en polvo contra insectos, y algunas vacunas, al igual que un baño. Los manuales sobre el cuidado de perros dan información detallada sobre estos asuntos. Siga las sugerencias y su perro se mantendrá saludable y contento.
El perro debe tener una rutina de alimentación regular, comer a la misma hora y en el mismo lugar cada día. Esto lo desanimará de aceptar alimento de extraños y contribuirá a la limpieza. Los cachorros necesitan alimento tres o cuatro veces al día; los perros adultos, solo dos veces. El alimento que sobre se debe quitar de la vista después de unos 15 minutos, para que no se descomponga. El alimento debe estar tibio, pero no caliente, y siempre debe haber suficiente agua para que el perro beba. Al igual que nosotros, los perros deben evitar los dulces, así como los alimentos fritos y grasos. Ciertas hortalizas y frutas son buenas para ellos. Tenga cuidado de no servir a su perro huesos diminutos; pero él va a apreciar uno grande que pueda morder. Sobre todo, no haga caso de los ojos suplicantes del perro cuando usted esté comiendo algo. ¡Adhiérase a sus reglas de amaestramiento!
¿Quiere usted tener un perro?
Una carta que recibió cierto periodista declaraba: “Mientras más conozco a la gente, más amo a mis perros” (Latin America Daily Post). ¿Es ésta una exageración? Quizás. Pero en todo caso, los perros ciertamente han hallado su lugar en el mundo. Han sido amaestrados como perros guías para los ciegos, y recientemente como ayudantes de personas sordas. Se utilizan como perros guardianes y también en la terapia con animales domesticados para minusválidos y pacientes con problemas siquiátricos. Han salvado un sinnúmero de vidas durante incendios, aludes de nieve y terremotos. ¿Y qué hay de los perros pastores? Hasta el fiel Job habló de “los perros de mi rebaño”, que sin duda cuidaban de otros predatores a sus 7.000 ovejas. (Job 30:1; 1:3.)
Si usted decide conseguir un perro, tendrá suficientes de entre los cuales escoger. Hoy se conocen por lo menos 140 especies diferentes. Usted hallará que con cuidado amoroso y un buen amaestramiento su perro resultará ser su fiel amigo, compañero y guardián... y quizás hasta le sirva de terapia. Y todo lo que el perro le pedirá a cambio será que usted esté pendiente de las necesidades de él y que lo recompense con un poco de cariño y comprensión.