Su fe, mueve montañas
CON este titular, el diario bonaerense Crónica del 7 de diciembre de 1990 encabezó su reportaje sobre la asamblea que los testigos de Jehová celebraron en los estadios de fútbol de River Plate y Vélez Sarsfield. Desde luego, fue una fe firme lo que motivó a casi seis mil delegados extranjeros procedentes de más de veinte países a viajar hasta Argentina para unirse a decenas de miles de sus hermanos argentinos en la celebración de su asamblea “Lenguaje puro”. (En esa cifra total están incluidas varias congregaciones locales de Testigos coreanos.) Los delegados extranjeros procedían de Canadá, Chile, España, Estados Unidos (incluida Alaska), Gran Bretaña, Japón y otros muchos países. ¿Qué los motivó a ir? Su deseo de apoyar la segunda asamblea internacional celebrada en Argentina.
Dedicación de un nuevo hogar Betel
Sin embargo, varias semanas antes de la asamblea ya se habían producido grandes actos de fe. En octubre, Theodore Jaracz, orador visitante y miembro del Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová dedicó la nueva sucursal argentina de la Asociación de los Testigos de Jehová. El nuevo complejo residencial lo habían construido trabajadores voluntarios, de los que 259 eran internacionales y 690, argentinos. Betel, que significa “casa de Dios”, se encuentra en un barrio de Buenos Aires con calles flanqueadas de árboles y dispone de 129 habitaciones y de un comedor para 300 comensales. Dado que en Argentina hay más de 84.000 Testigos y hay perspectivas de mucho más aumento, es seguro que este nuevo edificio para la sucursal pronto se utilizará a cabalidad.
“Testigos de Jehová con lenguaje puro”
El tema “Lenguaje puro” de esta asamblea internacional intrigó a muchos, entre ellos los representantes de los medios informativos. El diario Crónica publicó el titular supracitado y citó la definición que uno de los oradores hizo de la expresión “lenguaje puro”: “El entendimiento correcto de la verdad acerca de Dios y su propósito para la Tierra y el hombre, contenido en la Biblia. [...] Cuando alguien aprende a hablar el lenguaje puro, entonces su pensar, su habla y su conducta se centran en el reconocimiento de Dios como el único Dios verdadero”.
El Gran Buenos Aires, una ciudad en expansión y que cuenta con una población de más de diez millones de habitantes, tuvo amplio conocimiento de la asamblea que se celebraba allí. Durante un período de seis días la ley obligó a que se diera publicidad gratuita al acontecimiento mediante espacios publicitarios regulares de 40 segundos emitidos por la radio y la televisión. El programa del sábado, con el bautismo de los nuevos Testigos, atrajo a la prensa. Se colocaron en un lugar visible para el auditorio 3 piscinas a cada extremo de ambos estadios, pero ni siquiera 12 piscinas fueron suficientes para terminar el bautismo a tiempo para el programa de la tarde. Así que las piscinas del estadio de River Plate tuvieron que trasladarse a otro lugar fuera de la vista. En el River Plate se bautizaron 1.363 y en el Vélez Sarsfield, 748, con lo que la cifra total fue de 2.111 bautizados. El titular del Crónica decía: “Otra formidable expresión de fe en River y Vélez. Testigos se bautizan”. La asistencia combinada de los dos estadios fue de más de 67.000 personas.
Sabor internacional
Al pasar por entre el variopinto público, se hacían evidentes las diferencias físicas de raza y cultura. Una hermana argentina con un recipiente especial de madera en la mano saboreaba su infusión de yerba mate sorbida mediante una bombilla de metal. De los 800 procedentes de España había hermanas ataviadas con los hermosos trajes regionales de ese país, y entre los 900 de Japón, algunas mujeres iban vestidas con sus tradicionales quimonos. Un delegado de México llevaba un traje negro y un típico sombrero mexicano de ala ancha. Pero a pesar de todas esas diferencias externas, todos podían ver con claridad su unidad espiritual. Al concluir la asamblea, muchos intercambiaron tarjetas para solapa, bolígrafos, postales..., cualquier cosa que pudiese servir de recuerdo de este hermoso acontecimiento.
El espíritu de la asamblea se extendió hasta los aeropuertos. Un ejemplo de ello se vio en Miami (Florida, E.U.A.), donde coincidieron muchos grupos cuando conectaban con otros vuelos. Cuando regresaban de Buenos Aires, un grupo grande de delegados de Estados Unidos se encontró con un grupo de japoneses que se dirigía a México. En seguida todos los viajeros estadounidenses se vieron abordados por sus entusiastas compañeros japoneses para conversar. Las demás personas estaban desconcertadas e intrigadas por lo que sucedía. Eran los Testigos que compartían el espíritu de su “lenguaje puro”.
El programa de la asamblea y el compañerismo internacional fueron tan sobresalientes que cuando terminó la asamblea el domingo, nadie quería marcharse de los estadios. Los diferentes grupos nacionales empezaron a cantar espontáneamente cánticos del Reino en sus propios idiomas sin acompañamiento instrumental, y se saludaban unos a otros ondeando pañuelos. Esto continuó durante casi una hora hasta que los felices asambleístas finalmente se marcharon a casa. Un fotógrafo de prensa argentino, acostumbrado a presenciar muchas cosas, dijo: “Esto no había sucedido nunca en Argentina [...], ¡tanta emoción y tanto cariño!”.
[Fotografías en la página 15]
Más de 67.000 personas asistieron a las dos asambleas “Lenguaje puro” que los testigos de Jehová celebraron en Buenos Aires del 6 al 9 de diciembre de 1990
[Fotografías en la página 16]
La nueva sucursal de Argentina está lista para atender a más de 84.000 Testigos