De nuestros lectores
El sueño Gracias por el artículo “Por qué necesitamos dormir” (8 de junio de 1995). He de admitir que me ha abierto los ojos. Soy estudiante de medicina y le robo al sueño muchas horas para mantenerme al día con los estudios. Ya he padecido algunos efectos que menciona el artículo. Voy a intentar adquirir mejores costumbres en lo que a dormir se refiere.
L. H., Trinidad
Los abuelos Lloré de alegría al leer la serie “¿Estima usted a los abuelos?” (8 de julio de 1995). Acababa de pasar por una mala racha con mis suegros, así que su artículo no pudo ser más oportuno. Me ayudó a comprender que no los he tratado con el respeto que se merecen. Ya he hecho los cambios precisos y ahora todos estamos más contentos.
A. T., Canadá
Cuando tuvimos que internar a mi padre en una residencia de la tercera edad, decidimos visitarlo tres veces por semana. Hemos cumplido con esa resolución ya durante dos años. Las noticias triviales de la vida cotidiana en nuestro hogar son muy importantes para él. Hace falta mucha fuerza de voluntad para seguir con esta costumbre, pero tanto los nietos como los abuelos salen beneficiados.
P. L., Estados Unidos
Soy católica, pero me impresionó que los artículos fueran imparciales y no giraran en torno a los credos o la religión. Han tenido el valor de tratar un tema al que apenas se le presta atención.
A. B., Costa Rica
Tragedia familiar El artículo “‘Gracias por haberme traído a casa, mamá’” (8 de julio de 1995) me hizo llorar. En 1982 yo también perdí a mi marido en un accidente. Quedé incapacitada y con mis seis hijos y mi madre a mi cuidado. En el artículo vi reflejada mi historia. Jehová nos da ánimo para seguir adelante.
C. R., Estados Unidos
Este relato hizo mella en mi corazón. Tengo 16 años y siempre me he preguntado cómo haría frente a tales problemas si se diera el caso. La experiencia de Todd me ha ayudado a comprender que siempre podemos contar con Jehová si confiamos en él.
N. F., Dominica
La historia estaba tan bien narrada que casi me echo a llorar. Las pruebas por las que pasó la familia Boddy me hicieron ver que mis etapas de desánimo no tienen importancia. Aunque mi situación es distinta a la de ellos, saber que Jehová los ha sostenido me ha ayudado a seguir en la lucha.
V. S., Filipinas
Mi esposo, con el que llevo casada 33 años y quien es un fiel Testigo que ha servido de anciano durante muchos años, tiene la enfermedad de Pick, una dolencia prolongada y desalentadora que con el tiempo causa mucho sufrimiento a la víctima y a su familia. Me impresionó mucho la entereza de la señora Boddy a pesar de la pérdida de su marido, así como todos los años que ha cuidado a su hijo con abnegación y entrega. Ruego a Jehová que la bendiga, así como a sus hijos.
E. N., Estados Unidos
Mal aliento Tengo que agradecerles que publicaran el artículo informativo “Cómo combatir el mal aliento” (8 de julio de 1995), pues era precisamente mi problema. La verdad es que el mal aliento es deprimente. Visité al dentista en dos ocasiones, pero el mal aliento persistía. Seguí los consejos del artículo y están dando resultados. Por favor, sigan ayudando a las personas de todo el mundo.
R. O. I., Nigeria
Costa Rica El artículo “Costa Rica: país pequeño de gran diversidad” (8 de julio de 1995) llegó tan solo unos días antes de que viajara a aquella nación; me lo llevé para consultarlo. Es de verdad un país lleno de variedad y animación. Adondequiera que íbamos nos sonreían y saludaban. Imagínense lo que será el nuevo mundo, cuando toda la gente sea así de amigable en todos los lugares.
T. N., Estados Unidos